domingo, 14 de septiembre de 2008

Robocop (1987)

Robocop (Dir. Paul Verhoeven) Detroit es un nido de narcotraficantes, asesinos y delincuentes desalmados. Ahora que el estado busca remodelar Detroit en la llamada ciudad Delta, los intereses del gobierno por desaparecer el caos y devolver el orden han crecido hasta el punto de buscar cortar la delincuencia con armas inhumanas. Se escucha un beat ochentero a medida la cámara sigue los pasos del protagonista. Robocop es Alex J. Murphy (Peter Weller) después de haber sido resucitado de las viles manos de la muerte, convertido en un androide con rostro humano y miembros robóticos, Murphy quien es un policía valeroso y competente se ve acorralado por un grupo de malhechores en su primer caso quienes despiadadamente lo destrozan a balazo limpio sin misericordia ni honor alguno. Junto con su compañera Anne Lewis (Nancy Allen) y sin refuerzos, ambos policías lucharán por sobrevivir con algo de suerte. Robocop buscará cumplir con sus metas, códigos y directivas programadas por su creador Bob Morton (Miguel Ferrer) un hombre justo de buenas intenciones pero al fin y al cabo un drogadicto y egocéntrico arribista. A pesar de tener la memoria en blanco, Robocop revive en terribles visiones el miedo de su último momento de vida, Robocop no dejará de luchar por vengar su muerte y proteger la ciudadanía e intereses públicos. La venganza en su corazón y el amor por su hijo y esposa laterán en él y entre sus circuitos por siempre. Robocop no recuerda su pasado pero sí tiene un usb y armas especiales adheridas a su cuerpo con los que podrá acabar con los sicarios y asesinos de la ahora su ciudad, Detroit. El final de Robocop me pareció algo oxidado en lo que a efectos especiales se refiere pero tanto la historia, lo del tema de las piruetas con el arma, como lo del Gerber de bebés, me fascinaron.

1 comentario:

Juan Secaira Velástegui dijo...

muy buena reseña, da ganas de ver la película. la angustia y la venganza siempre son buenos motivos para un film