domingo, 13 de enero de 2008

Melody (1971)

Melody (Dir. Waris Hussein) Guión: Alan Parker. Melody significa melodía y también el nombre de una niña linda, muy despierta, de 11 años que ama tocar la flautita dulce, mirar por la ventana a la gente pasar, la lluvia y ver nadar peces dorados, podría incluso conseguirlos intercambiándolos por vestidos que sabe no necesitaría usar. Vi esta película hace varios días pero no pude escribir nada sobre ella porque esta semana estuve bastante ajetreado. Me aceptaron en las clases superintensivas de teatro que empezaron el 9 de enero y terminan el 1 de marzo. Las primeras horas de clase fueron realmente reveladoras: Los sentidos con los ojos cerrados, los sentidos con los pies descalzos, con la nariz en la piel del compañero, con el tacto en los hombros del otro. Hay una chica lindísima que ahora es compañera mía que tiene el pelo rubio medio rojizo, la tez blanca, un cuerpo pequeño, hermoso y una voz suave que eriza. Ella me emana mucha fuerza, a la vez me da cierta cierta ternura y halo que me hace creer alguna vez llegaría poder amarla. Su nombre es Stephi aunque también creo podría decirle Melodía. Por estos días me ando sintiendo un poco como Daniel (Mark Lester) con ganas de quemar diarios con fósforos, escaparme con mi novia al otro lado del mundo, ir y venir por la calle jugando con yo-yos o haciendo girar trompos, por momentos también un tanto como Ornshaw (Jack Wild) con la intención de ser bueno con mi abuela, mis padres, ser amable con las personas de cachetes pellizcables asimilar mi historia. Mi mamá me dijo que lo que más recordaba de Melody era su banda sonora. Me sorprendí al encontrar a los Bee Gees aquí quizá con ese estilo poco conocido sin los escandalosos falsetes, con ese folk acústico orquestado medio beatles con sombreros de paja, la época del disco Odessa, la época en la que usaban más la guitarra acústica y los sonidos limpios. Al leer las letras de los hermanos Guinn uno ve que Alan Parker no se equivocó que pudo confiar y sentirse tranquilo encargándoles la empresa de la musicalización a la banda nacida en Manchester. Hay algunas escenas que me profundizaron: Un grupo de niñas van al cementerio bajo la luz del día llevando un poster de Mick Jagger y una de ellas lo besa en la boca, recuerdo a ese pretensioso niño pirómano denunciando la ubicación de sus compañeros prófugos (durante toda la película se la pasa buscando hacer funcionar su experimento de bomba atómica) el poster de Patton detrás del judío y el burgués que se abrazan y la escena más hermosa de todas, a mi parecer, la de Melody (Tracy Hide) tocando la flauta a dúo con Daniel quién intentaba seguirla con el chelo mientras los dos mirándose sonrojando esperaban ser audicionados para entrar a la orquesta de música de su colegio. Oídos con secretos, rebeldía, ganas de casarse, amor verdadero, amor ingenuo, amor que quieres dure una eternidad. Ballet, peleitas. Y yo le diría a Stephi: ¿Pero de qué sirve todo si no te tengo? Hagamos una carrera sobre pasto, pongámonos shorts, caminemos 440 yardas démonos besos sin miedo a dejar encinta a nuestras conquistas pueriles.

lunes, 7 de enero de 2008

El hombre sin pasado (2002)

Mies vailla menneisyyttä (Dir. Aki Kaurismäki) La idea del vendaje a mí no me hace pensar en seres momias o en Egipto, yo con ellas veo la salida más clara para encontrar la paz física y mental. El hombre sin pasado me enseñó a que por nada del mundo debo quedarme dormido en las bancas de los parques o echado en la vereda, podría ser mortal; alguien, algún desalmado, quizá venga y me despierte de un combo de martillo en el pecho. A medida que sigues el film y vas sintiéndote más mendigo, como un abandonado sin dinero que no recuerda ni de dónde viene ni cómo se llama, dejas de andar atando cabos y empiezas a relajarte para intentar comprender de qué se trata todo este rollo. La posibilidad de que exista pueblo alguno en el que todos sus habitantes estén muertos me hizo cegarme de luz rulfiana. No hay forma de saber a ciencia cierta si la realidad del film es así o no; desde que un hombre magullado muere en una clínica y después de que su pulso empieza a sonar en línea recta, se levanta como si nada, sabemos que nos paramos frente a un objeto bizarro y puesto de cabeza. Por un momento pensé que M (Markku Peltola) había obtenido el poder de curación por medio de sus manos; me equivoqué, M solo se había convertido en alguien real, en alguien con ganas de prosperar, enamorarse, sacar a relucir sus talentos. La máscara de soldar en la cara, la maleta sin nada adentro cae en sus vértebras ¿La memoria que se pierde se vuelve a recobrar con la ayuda de un golpe fuerte en la cabeza?

jueves, 3 de enero de 2008

Gummo (1997)

Gummo (Dir. Harmony Korine) La primera experiencia que Harmony Korine tuvo con un film fue junto al director de cine Larry Clark quién cuando solo contaba con 19 años tuvo el encargo de escribir el guión de la que sería la película más comentada de 1995, Kids. A solo dos años de ese suceso en 1997 Korine se aventuraría a dirigir su ópera prima como realizador: Gummo. Viendo su obra queda claro que Korine prefiere la prosa sintética y neutra, más que la interpretativa o alambicada. Korine ama la crudeza y la desnudez de la mente. Pretende crear un escenario plagado de personajes insanos, anormales, reales, quizá los de su propia infancia, seres que en Gummo viven sobre una misma ciudad Xenia, Ohio ciudad atentada por tornados, catástrofes climáticas, incomprensión, así como también de raptos violación de niños o cacería de gatos tanto salvajes como domésticos. Todos ellos comparten un ente visor un ojo celeste que con frases simples de vez en cuando nos va contando algo extra a lo que vamos viendo y escuchando, nos va acercando más al interior de esas personas padecidas, que sufren pero que viven como los demás, un mensajero que orina sobre los puentes con zapatillas pega pega short sin polo y lleva en la cabeza una capacucha de conejo rosa (Jacob Sewell) Quién deambule por las calles con su skate conoce más de la gente que de él mismo. Las fisuras en la cinta están hechas por cámaras handycams, la fotografía aparece como una insinuación a la fanaticada, como un despertar de anti-héroe a imitar. Una película que te da ganas de crear tu propia banda de heavy y comprar un rifle de aire comprimido.

martes, 1 de enero de 2008

Basquiat (1996)

Basquiat (Dir. Julian Schnabel) Yo todo lo que sabía acerca de este gran pintor y artista (músico, pensador, productor, dj) lo supe gracias a que mi hermana consiguió un libro dedicado a su vida y obras, allí fue donde me lo leí en una noche y lo aluciné profundo, no tanto por su precocidad sino por su dispersión y fe extraña. En el film avisoras cosas que no están escritas que no adivinarías en una entrevista a blanco y negro o en cierta pintura tachada por el mismo Jean-Michel (Jeffrey Wright) Creo que el hecho de acarrear con tal cantidad de estrellas en el reparto ya la hace desde ya una película a comentar: David Bowie interpretando a Andy Warhol (amigo entrañable, receptor de una amistad encontrada con la fama, de una íntima equivocación, cúa-cúa dos patos de peluche amarillos) Michael Wincott como René Ricard (primer descubridor, verdadero impulsor de este pintor negro, escritor y crítico de arte, fue poeta y causante de que el joven Jean Michel a los 20 años empezara a mostrar públicamente su obra) Benicio del Toro como Benny Dalmau (integrante de la entusíastica y experimentora primera banda de Basquiat, mejor único amigo, valeroso, real, lleno de un cariño fraterno y respeto a sí mismo muy grande) la hermosa Claire Fontaine como Gina Cardinale (su verdadero amor, la única mujer que en verdad lo quiso, que lo aceptó cuando no era nadie y no usaba desodorante, este pintor maldito expresionista europeo-africano le debe esa corona onírica que latía bonito y usó sobre su cabeza a esta hermosa mujer. Gina es la única damisela contenida en una cinta de video que me hace recordar a Ángela esa chica buona e inteligente que conocí hace mucho tiempo en el watdajel y que ahora solo veo cuando la leo o le escribo) y bueno también aparecen Courtney Love como Big pink (una amante de paso, un pañuelo rosa traicionero) y Christopher Walken (un entrevistador poquitín racista poquitín atrevido, seudo culto) es decir la película no escació de ganas ni del apoyo de arengueros pinta muros felices por el hecho de que lo expresado en vida y lo vivido por su mentor llegara a ser visto, mediante el cine, aún por más personas. El alcohol, las drogas y las muchas inyecciones que se profiriera en las venas lo terminarían maatando a los 27 años de una sobredosis de heroína a la que Gina ya no pudo contraatacar golpeándolo en el pecho para milagrosamente revivirlo. Lástima. Jean-Michel Basquiat pintor que empezó como un mendigo graffitero, desconocedor del aseo diario terminó siendo un mito viviente y primer gran único pintor negro resaltante en el mundo. Grande Samo, 5:11 rené (-----) ¿En qué isla de Hawai quieres vivir? ¿Maui, Oahu, Kauai?

El desprecio (1963)

Le mèpris (Dir. Jean-Luc Godard) Guión: Basado en una novela de Alberto Moravia. Nunca antes había notado que un film al comenzar en lugar de que letras blancas aparezcan aclarándonos la lista de nombres y participantes en la producción (cual subtítulos) sea la voz en off, la del mismo director, la que nos la aclare. Bazain dice: El cine sustituye un mundo amoldado a nuestros deseos. Desde el comienzo se presume la suerte de innovación que contiene el film. Camille Javal (Brigitte Bardot) aparece desnuda recostada sobre una cama iluminada por una luz roja, conversa distendida con su esposo, Paul Javal (Michel Piccoli) moviendo los pies, mirándolo fijamente, nosotros vemos sus caderas, espalda y a él: ¿Te parecen bonitos mis pies, mis tobillos, mis rodillas, mis muslos, mis pechos, mi trasero, mis hombros, mis brazos, mi cara? Paul asiente absolutamente a todo. Un productor americano llamado Jeremy Prokosch (Jack Palance) físicamente muy parecido a Christopher Reeve, tiene en mente la idea de llevar al cine La Odisea de Homero por lo que ha convocado como director cinematográfico nada menos que al mismo Fritz Lang, quien al ser alemán de pura cepa guarda cierta relación con quien fuera el descubridor de Troya, lo que para Jeremy es una señal muy importante; sin embargo el guión le es demasiado artificial y fofo es por eso que pretende convencer a Paul Javal para que ocupe el puesto de guionista, de inmediato. Camille y Paul se acaban de mudar viven en un departamento costoso y cómodo, Camille es hermosa, sabe cocinar, hacer el amor, las toallas en sus cuerpos les hacen ver con cierto estilo griego moderno, quizá la intención misma de Godard al pretender hacer con El desprecio su propia versión cinematográfica de la Odisea. La Odisea de Homero en el año 1963. Y nuestro gozo rápidamente se convirtió en lágrimas hasta que el mar dio sobre nosotros ¿No es lo mismo cuando está escrito una película que cuando está filmada? Las cintas en las manos de Jeremy se convierten rápidamente en búmerans. Francesa Vanini (Giorgia Moll) es la única persona que puede hacerlos entender entre sí (Jeremy, Fritz, Paul, Camille) ya que ambos idiomas el francés y el inglés no le son comprensibles totalmente a todos. Francesa se agacha muestra las caderas, su espalda sirve de apoyo para Jeremy que busca anotar algo. Francesca es sensible y también muy suave. La lucha de Prometeo y Ulises, Neptuno su enemigo mortal. Estatuas blancas violadas por pinturas de un solo color, tonos diferentes para cada una.

lunes, 31 de diciembre de 2007

El muro (1982)

The wall (Dir. Alan Parker) Guión, música: Roger Waters. Quería terminar el 2007 viendo esta película para lo cual horas antes me empapé alucinando el documental dedicado a la excesiva y trágica existencia del ícono y figura emblemática de Pink Floyd, Syd Barrett. Después de analizar los contornos oscuros y brillantes de esta gran banda caí en cuenta de que aquella lejana formación aquellos lejanos amigos nunca pudieron olvidar ni superar la partida de su gran héroe y espíritu creador, Syd. Prueba de esto son las innumerables menciones y guiños temáticos reflejados en canciones, entrevistas, fotografías y en especial en esta película de 1982, cuya fuerza radica en que toda persona que la vea, quiera o no, se verá reflejada en alguna parte de ella. Todos de alguna manera podrán emitir la sombra que Pink (Bob Geldof) segrega sobre sí mismo, por la boca, por los ojos, por las orejas. En The wall, musical basado en la vida de una persona que bien podrías ser tú, yo, un niño, un muchacho, un hombre, alguien que crece con heridas que no cicatrizan, queman, se oyen voces interiores que nunca callan, espíritus galvanizados plagados de agujeros negros, sonidos que no texturizan. Quizá Pink no sea el único ser que busque volver a amar (pensando aún en su antigua esposa) que vea aquella lejana bruma sexualmente complacida, o ese lejano beso al que él alguna vez contribuyó a disecar. Comfortably numb. Teléfonos muertos, teléfonos que timbran sin que nadie se anime a contestarlos. La infidelidad se entiende cuando se es cortejado por una hermosa chica blonda mientras la televisión encendida habla por ti. Romper todo, destruir tu casa, tu hogar, tu refugio, dejar que esa ninfa te lama los dedos de la mano sin tener sexo (esa escena es la más hermosa de toda la hora y media de cinta, aún no sé el nombre de esa princesa) ver dos flores dibujadas imitarse, convertirse en sexos humanos. Pink se estira sobre la cama melancólico para luego dormir abrazado a una almohada en posición fetal oliendo con la mente a su lejana madre. Al final quien logre zafar de toda esa mezquina suciedad podrá crear séquitos numerosos, exactos, plagados de las mismas dolencias, limitaciones pero sin la tan ansiada toma de decisión, esa que es capaz de hundir al sabio o despellejar al grueso. Ok, just a little pinprick. Sobredosis letales, espuma en la boca, depilación facial, hojas de afeitar con sangre, drogas, cepillos de dientes, peines, ácidos, cocaína, todas las sustancias dañinas que existan, alcohol, vino, cigarros, martillos en x, ladrillos que siguen latiendo como en un beat, el latir de nuestros corazones, el dolor al respirar, inspiración, aspiración. El reloj de mickey mouse nos da la hora mientras los dibujos animados de la televisión nos entretienen. La propia guerra, la guerra interna hace nos rasquemos la piel. Epidermis, dermis, el muro, stop.

jueves, 27 de diciembre de 2007

El crepúsculo de los dioses (1950)


Sunset Boulevard (Dir. Billy Wilder) En una mansión ubicada en el # 10086 de Sunset Boulevard, Los Ángeles, California, un horrendo homicidio había sido denunciado - Lo leerán en las ediciones del periódico, lo escucharán en la radio, lo verán en la televisión - Antes de que los columnistas Hollywoodenses empiecen a distorsionar los sucesos de lo acontecido la voz en off del difunto cuál ángel revelador nos advierte que la verdad se nos develará en el transcurso del film; su joven cuerpo atlético flota sangrando en la piscina de la residencia. Nosotros los espectadores vemos su rostro asfixiado en el agua como a través del vidrio de una pecera. Para matarlo se usó un pequeño revólver y fueron necesario 3 disparos de bala: 2 en la espalda, 1 en el estómago ¿Cómo se llamaba la víctima? Joseph C. Gillis: Alguien desconocido, un escritor, autor de un par de películas intrascendentes. Joe Gillis (William Holden) nunca se habría imaginado encontrar todo lo que necesitaba y siempre anheló, a la vuelta de la manzana; gracias a un pinchazo de neumático Joe fue a dar con la entrada pastosa de una mansión llena de polvo y olvido. Nuestro escritor obsesionado con el éxito desde hacía mucho, ese mismo hombre sencillo que no soportaría perder su auto ni por un solo día de existencia suya (le era lo mismo que quedarse sin piernas) evidenció el funeral de un pequeño mono con peluca, quizá bisnieto de king kong y el pasaje bíblico de Salomé, la princesa que se enamoró del hombre santo (San Juan Bautista) hecho libreto, a lápiz y papel. Todo comenzó 6 meses atrás: Sheldrake, un productor de cine y buscador de proyectos vendibles le dijo: Ok, tienes 5 minutos ¿De qué se trata tu historia?..............
Norma Desmond (Gloria Swanson) una actriz de 50 años, estrella millonaria de cine mudo pretende regresar al cine hablado y triunfar con la ayuda de Dios y un escritor profesional que le ayude a ordenar el libreto que le ha tomado años escribir. Ella me hizo recordar el glamour y exotismo de Yma Sumac. Bonita aquella frase en la que dicen: las palomitas de maíz se compran para evitar escuchar los diálogos, el sonido, hacer sonora la película muda. Norma consigue siempre lo que quiere, al menos cuando se trata de objetos y no de seres humanos; ella afirma que las estrellas no tienen edad, que el cine desde que empezó a hablar se echó a perder. Billy Wilder junto a Charles Brackett y D.M Marshman Jr. escribieron un guión inmejorable. La película con el paso de los años se ha hecho histórica mas que todo por la combinación extrañamente coherente que terminó existiendo entre la realidad del film y la de los actores finalmente elegidos para los personajes. Por ejemplo Gloria Swanson, al igual que Norma Desmond, había sido una importante figura del cine mudo en los años 30 y en los años que fue filmada Sunset B, los 50, su nombre ya había sido desplazado por los de actores que no utilizaban ya ni los ojos ni la cara para decir lo que solo podían con los labios, había sido injustamente borroneada decía ella firmando autógrafos y recibiendo cartas con la misma estampilla; lo mismo Max von Mayerling (Erich von Stroheim) quien hace el papel del fiel sirviente, el ama de llaves, quizá él único ser humano que comprende y estima hasta el final de la película a la afamada srta Desmond, por algo no fue su primer esposo; también Erich, al igual que Max, fue un director de cine prometedor, incluso trabajó en películas donde tuvo como su protagonista principal nada menos que a la misma srta Desmond, esta información se consolida y se comprueba en la escena en que Joe junto a Norma sentados sobre un sofá ven en la sala desde su proyector privado la película en la que ambos aparecen y terminan dejando el espectáculo para empezar luego una especie de anonimato in crescendo. Los actores que aparecen jugando bridge en la mansión son nada menos que: Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner, esta película desde ya iba a ser histórica además por el hecho de juntar tal majestuosidad de artistas; el director Cecil B. Demille aparece en los studios de grabación de la Paramount filmando Sansón y Dalila, una de los últimos films que llegó a hacer ¿No dejarías todo por irte con Betty Schaefer (Nancy Olson) a un hotel de 3 estrellas y besarle la piel blanca hasta quedarte dormido sobre su abdomen, cerca a su pubis?