domingo, 9 de diciembre de 2007

El globo rojo (1956)

Le ballon rouge (Dir. Albert Lamorisse) Hace algunos meses en una fiesta a espaldas del bar mochileros escribí en el brazo de una linda chica la palabra malú-flor, con plumón celeste. Dos semanas después mientras caminaba por la avenida que da con el boulevard encontré un globo del mismo color, atorado en un semáforo. Lo desenredé, me lo hilé en la muñeca y seguí caminando hasta llegar al bar la noche en donde se presentaba una banda de funk-rock-ska. Allí, en la entrada, sobre la pared de madera repleta de afiches, vi la silueta de esa misma chica, de nombre malú. Sin hacer ruido ni corto-circuito me acerqué a su cuerpo con el globo atado en el cuello y unas ganas enormes de morderle la piel. Al voltear ella, malú, me hizo eterno con sus ojos miel *** La cinta de Albert Lamorisse, El globo rojo, dura 34 minutos, es un corto y una representación visual que justifica como el cine verdaderamente nos brinda un lenguaje único, de significado propio y de principios relacionados a la cosmogonía. En resumen amigos cinemistas, el cine es el arte del sentido.

sábado, 8 de diciembre de 2007

La aventura (1960)

L'avventura (Dir. Michelangelo Antonioni) Anna (Lea Massari) lleva una cartera colgada en el hombro, un vestido blanco hasta las rodillas ¿Qué anda mal Anna, dime por qué huyes, qué es lo que pasa? La tristeza encolerizada sobre el rostro ¿Cuándo la volveré a ver a usted, hermosa mujer? Sandro (Gabriele Ferzetti) pareja de Anna, la mira desvestirse; las cortinas del cuarto aún permanecen sin correr: Claudia te espera, Anna - pues que espere, un poco más. Lo que antes era floresta termina siendo cemento. Un grupo de amigos sobre una lancha van con ropas de baño a conocer l'altamar, a sentir la marea, comer el viento, nadar con tiburones, encontrar islas gemelas, a indagar ruinas. 4 ó 5 días, fue la cifra que Anna le dijo a su padre tardarían en volver, asumo que ella de antemano ya habría seleccionado ese tiempo. Mientras van en el auto a 120km/h en dirección al yate, Claudia (Monica Vitti) mueve los dedos cada vez la sombra se quita de su mano. De alguna manera Claudia empieza a enamorarse ¿Es tan importante saber nadar como saber correr? Mi madre nunca aprendió a nadar aunque eso nunca impidió que no nos podamos bañar juntos en el mar o en alguna piscina, ella siempre me aseó en la tina roja, desde chiquito, con una esponja verde. Giulia (Dominique Blanchar) la mujer más deliciosa del film, Gloria Perkins (Dorothy de Poliolo) la mujer más deliciosa del film, cierra la puerta para hacer el amor, lleva el cierre abierto por un instante ¿Nos entendemos, amigos? ¿Para qué sacrificarse hoy, para qué, para quién? ¿Por qué discutir ahora en lugar de disfrutar este tiempo maravilloso, tan próximo a nuestra boda, a nuestra nueva etapa? Sandro reniega sin maldecir, solo calla, Sandro es un referente para mí, su tranquilidad ante el desequilibrio brilla, merece ser calcado. Hay muchas hipótesis, muchas, pero hay una sola realidad, la de buscar el cuerpo ajeno con el tacto, la de pretender entender la mente de alguien que parece tener todo concreto. Goffredo dice que todo aquel que tenga un pincel y tinta puede empezar a pintar, le creo. Ningún paisaje es más hermoso que el de una donna. Los pasos no suenan, los trenes parten sin esperar ¿Quién necesita de cosas bonitas hoy, cuánto durán señores, díganme? Una mujer que pretende sentir amor bajo la mirada de alguien que no la ama con locura, siente vergüenza al ser asediada por cientos de hombres hambrientos de femeneidad. 12,13,14,15,16,17,18,19,20. 1,2,3,4,5,6. Hace frío es tarde, ella no tiene sueño, él no llega, la mujer tiene miedo de que la normalidad regrese a casa ¿Claudia por qué escapas, por qué te sientes insegura, qué pasa contigo, cuéntame? La última escena, la mirada de Claudia, su mano enternecida, ese es el film global del cine de Michelangelo Antonioni.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Olvídate de mí (2004)

Eternal sunshine of the spotless mind (Dir. Michel Gondry) Cada vez que intento volver a entablar una relación con otra chica tiendo a recordar mucho el primer amor que tuve, el origen de este, creo que lo hago como una forma de auto-protección, una manera de comprobar si los ojos que en ese momento me miran son verdaderos o falsos. Vi Olvídate de mí un sábado por la noche en donde muerto de frío y sentado bajo un televisor de 19 pulgadas comía un plato de arroz con fideos largos en un chifa cercano a mi casa, era tarde ya y miraba a todos comer para equilibrar mi tristeza. Cuando intentaba usar los palitos chinos en lugar de los cubiertos de metal, quedé indefenso viendo esa imagen sobre el hielo en la que Joel Barish (Jim Carrey) echado junto a Clementine Kruczynski (Kate Winslet) dice mirando las constelaciones: Nunca antes he sido igual de feliz en toda mi miserable existencia. Fue duro para mí sentirme un poco como Joel, recordar mis amores antiguos rebuscándome el cuerpo como si alguien me registrase el alma con sardonia. Me ilusioné mucho de regreso a mi cuarto alucinando que si lo planteado en el film fuese cierto me habría gustado poder borrar todos los errores latentes de mi vida para así curado poder volver a vivir de nuevo siendo olvidadizo, ya que ser libre no es simplemente dejar de llevar un yugo en el cuello o tirarse muchos lances diarios, es creo yo principalmente olvidar, descascarar la mugre, no recordar más, pensar sin actuar que todo empieza otra vez, desde un verdadero nuevo principio, eso que la mayoría de gente feliz impone en su mente para poder vivir relajado, respirando tranquilo, dejando de contemplar masoquistamente la propia existencia en donde las ilusiones son opacadas por estúpidos miedos oscuros.
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Canción: The Korgis - Everybody's got to learn sometime.
Calzón rosa, ula-ula imaginario: Kirsten Dunst.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Los malditos (1969)

Götterdämmerung (Dir. Luchino Visconti) La caduta degli dei, The damned: Las trompetas cual disparos, explosiones, bombas, el Reichstag en llamas, las trompetas siguiendo el curso locomotor de la máquina humeante que tintinea como el campanario en las iglesias. Las notas, anotaciones. Notas y notas de violines chirriantes al mismo tiempo en que los gritos desesperados se van quemando uno tras otro en el hoyo hirviente, de lava naranja, en donde se crean las armas de los nazis para la nueva guerra, la nueva alemania (1933), el mundo, el tercer Reich, los únicos zumbidos que restan de los corazones sin vida, incinerados y carcomidos, de ese pueblo alguna vez sano. Es el cumpleaños de Joachim Von Essenbeck (Albrecht Schönhals) principal sillón, líder de la fábrica de ácero más grande del país /ahora llamado Hitler/ y las hijas de Elizabeth (Charlot Rampling) y Herbert Thallman (Umberto Orsini) preparan un número musical a 2 voces en piano quienes junto con el educado Günther, el hijo del Barón Konstantin, siendo el 2do acto de la presentación de la noche, interpretaría también, un tema solista, musicalizado en chelo. Martin Von Essenbeck (Helmut Berger) aficionado al film el ángel azul, ama pintarse las cejas sin rapárselas, camina espigado, se mira al espejo viendo a Marlene Dietrich y disfruta enormemente pasar horas y horas a solas con sus primas pequeñas, al igual que gusta de conocer princesitas angelicales que huelen a miel y talco. Martin amo, Martin amante, Martin ama. Los sirvientes son hormigas en el hogar, mueven rápidamente todos los utensilios y enseres, están presentes incluso hasta cuando uno se peina o cambia. La cámara del maese Visconti no distorsiona, se aleja y muestra el panorama del film, un comedor de techo alto con candelabros, velas, focos, cualquier luz que les sea necesaria padecer, una mesa grande vestida de blanco, vajillas de plata, copas de vino y champaña, los asientos copados, la familia Von Essenbeck entera junto a los principales socios de la fábrica celebrando un año más de vida del anciano Joachim. Hasta que siendo ya casi la medianoche todos esos elegantes y adinerados señores se prestan a brindar y comer ¿Hay rebeldía, no Herbert? ¿Inconformidad? ¿Videncia, quizá? La torta sabe a esvástica de caramelo, abuelo ¡Yo decido por ti, hijo! ¡Vienen por ti Herbert, apresúrate! ¡Cuida a las niñas, amor! ¡Bésala! ¡Yo voy a hacer respetar todos los derechos del abuelo! ¿me oyen? **Ver el crepúsculo de los dioses o los malditos título de esta obra magna de Luchino Visconti me fue igual a leer una novela larga, la estructura está concebida con ese mismo postulado** ¡Quemen todos los libros que nos dan a leer, sabemos que se pueden escribir con otra clase de pluma: Marcel Proust, Émile Zola, Thomas Mann....! Si te predispones a erradicar una plaga teniendo una pizca de sentimentalismo y ya no te queda escapatoria lo más saludable es que te dejes comer por las sanguijuelas entero, SÍ, ya que tarde o temprano tu piedad haría tu carne ceder. Hoy en día la radio nos sirve para olvidarnos de la televisión, antes la radio ensordecía el sufrimiento de la gente y nos hacía entrar en nosotros mismos. Cuando pienso en Martin y pienso en mí, creo que puedo ser capaz de hacer y pensar todo lo que él contiene y lleva en ese cuerpo tan blanco, joven, hermoso y sano. Y es que uno tiene al menos una semilla de violador, de ultrajador, de libidinoso, el placer a lo desabrigado, a lo que se encuentra solo y desprotegido, a lo vedado corroe por alguna parte en nuestro interior siempre. El jugar a las escondidas con una enana de porcelana y mechones rubios, te cobra los impuestos, el pasaporte y luego cuando el triunfo injusto llega a tu sexo, la vida misma te lleva por ese camino en donde los yunques llueven y pisas espinas haciendo sonar los miedos y sombras que en tu piel son creados por ti; sin embargo, intuimos que lo negro se puede contraer con el mismo color; un odio más profundo a la autoflagelación, una crueldad sanguinolenta más despiadada que los dibujos sin cabeza se ven renacidos e incrementados con ganas de querer abortar tu nombre tu herencia pero sin pretender quedar fuera de la nueva vida, de la era total, de la gente única, de la raza aria, de los tiempos en donde todos los hombres serán iguales y solo habría un líder sin sinónimos ilesos, tan espigado y enhiesto como la sangre misma que sale de sus venas. Aschenbach (Helmut Griem) sonríe mientras ve el círculo deformado, los puntos continuos extinguiéndose, Martin suda, el sudor es la muestra de que el cuerpo responde, siente. El chelo de Günther suena en su mente, el camina llorando, acompañado por frases de Hegel que nunca escuchó "la flor que obstruye el camino, la florecilla, tiene que ser aplastada" Aschenbach vuelve a reír, el día es rojo.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Flash gordon (1980)

Flash Gordon (Dir. Mike Hodges) En realidad cuando empecé a ver el film de flash pensé que lo que primero vería, sería a alguien corriendo a la velocidad de la luz, vestido de rojo y lleno de rayos eléctricos caídos del cielo, por todas las pistas de la ciudad de Nueva York, dejando encendida la brea seca con las suelas de sus zapatos de metal láser resplandecientes. Era obvio, para mí, que quién llevase el cuerpo atlético con el antifaz descosido por el mentón, los labios libres para poder besar a todas las niñas auxiliadas y en el pecho, bajo un rayo dorado eléctrico, un corazón a igual beat que el de los seres humanos cualquiera (sin la flecha) sería el protagonista de la película de Hodges quién en 1980 supo manejar meritoriamente los efectos especiales a tal nivel que dejó la trama flotando en el nódulo del espectador eclipsada por el argumento comic e insuficiente de un espacio casi actualmente convertido en una proyección de archivos renderizados sueltos de autodesk 3ds-max ¡Hombres águilas saquen sus espadas y ataquen! Nunca me imaginé conocer al rubio adonis Flash Gordon (Sam J. Jones) un deportista y valeroso star pop hero cuyo buen desempeño en el fútbol americano y su capacidad por pronunciar u entender lo que son: tifón, polvos de átomos, lluvia de meteoritos, vortex, sigma, cohetes, huracán, erupción volcánica, bascular la plataforma, ionizar las nubes, lo llevarían por azar a conquistar el poderío del coloso emperador Ming ¡Dispara sin miedo, coge el arma de quién acabas de matar! Después de alucinar a Gordon mientras traía a esa yegua amorosa encima de sus piernas conduciendo la nave que lo ayudaría a escapar de la silla eléctrica, pensé que realmente un terrícola medianamente planta podría llegar a traspasar la atmósfera y conseguir ser un galán intergaláctico con mujeres de otros planetas y sexos ¡Aura (Ornella Muti), princesa Eva (Ornella Muti), pudorosa carne (Ornella Muti)! ¿Las mujeres con trajes verdes, las sexualmente esponjas, realmente podrían sacrificarse por el amor de un hombre rubio? Placebo-rock. Aunque después de escuchar a Queen puedo decir que nunca aprendí a no perder la memoria distrayendo mi mente de los rayos hipnóticos me quedó la semilla de mandarme a hacer polos con logos míos y averiguar a fondo cómo se hacen los estampados y qué técnicas usan los diseñadores para estos fines. Me muero por conseguir un polo que diga flash igual que el apretado blanco que llevó Gordon durante la hora y 15 minutos que duró la fanfarria. Instrucciones: Para destruir a Ming traspásese el pecho represivo y dictatorial del mago. Luego de las naves, los cráteres y las arenas movedizas, uno se queda viendo un puercoespín y se ríe.

¿No es hermosa Dale Arden (Melody Anderson)?
- Ornella Muti es femeneidad (Ornella Muti)

domingo, 25 de noviembre de 2007

Los edukadores (2005)

Die fetten jahre sind vorbei (Dir. Hans Weingartner) No hay nadie en el templo celeste, las rejas están cerradas electrónicamente, el patito amarillo flota sobre la tina sin llenar, el steady cam en el asiento de atrás de la van azul, uh y la cinta de filmación, una la ve y dice: aaaaaai, hay tanto por filmar y yo aquí acuclillado con el pasamontañas desordenando. Es bueno aprender un poco de circuitos desde como cambiar el plomo, arreglar un fusible, colocar tomacorrientes hasta quizá desactivar alarmas de viviendas, tener las llaves maestras en los bolsillos. Y la carta dice léanme mientras el stereo está en el refrigerador, las sillas una sobre otra, el papel higiénico alrededor de los cuellos de las estatuas, no hay ring-ring, el teléfono en su sitio, la policía aún descansando con los pies sobre los escritorios (polizei), repisas de los autos bajo el clima y tierra húmeda de la fría y tenebrosa Alemania. Jan (Daniel Brühl), Peter (Stipe Erceg), Jule amarilla comiendo un helado rosa (Julia Jentsch). Un reloj rolex de 5000 euros sale volando por la ventana de la van ¡Principios! ¿Los cerdos son los capitalistas? ¿Los autos mercedes destruyen la vida de los que los chocan? Sí ¿Cuándo cocinas rico tienes más chicas? Aprender a cocinar. O de mesera, o de repartidor de correos la cuestión es vivir para pagar una deuda y hacer el amor abrazado a alguien. Cada corazón es una célula revolucionaria ¿Aunque se fracase lo importante es que sobrevivan las ideas? ¿Eeee? ¡Un líder es quien estando desnudo puede decidir qué posición sexual hacer, un líder es aquel que puede conjugar el verbo seguir, sígueme, síguenos! Las bocas como un chupón uno tras otra detrás del chupón corta vidrios también, claro. ¿Qué tan cierto es Hardenberg? ¿Los antidepresivos, los videojuegos, los centros comerciales se guardan en una misma bolsa? La pistola en mi mano, en nuestras manos, en las manos de todos los jóvenes.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Beiak vacas (1992)



Beiak vacas (Dir. Julio Medem) El uniforme carlista en 1875 constaba de una boina roja, un traje azul - cuello de camisa rojo también, botas altas, espadas, rifles, navajas, sangre, sudor. Los cuerpos baleados en esa época eran recogidos por carretas y puestos uno sobre otro, desnudos, para la mayor comodidad del cargador. Cuando se necesitaba beber tomaban agua del río o de las plantas con espinas, él poníase los dedos en las heridas del otro para así conservar el momento con moscas, para siempre. Con la mano empuñada torcida no se puede saludar ni acariciar las ubres de una vaca holandesa, es más si se quiere ser el mejor aizkolari se debe andar descalzo sobre pedazos de troncos gruesos sintiendo el sonido de los jabalíes inatrapables en el bosque. Ignacio Iriguibel (Carmelo Gómez), Catalina (Ana Torrent) hacen el amor después de creer sus cuerpos asesinados por un hacha. 10 años después, se ve a Peru (nombre exquisito, sin tilde) andando con el manto de una cámara sobre los ojos, empezando a ver lo que lleva dentro cada quién por el lente suyo atraviese. En Beiak vacas este maestro del cine, Julio Medem, quién para el año 1992 presentaba su ópera prima hizo una primera obra diría demasiado eximia para un joven talento que elude los gemidos agudos utilizando música sacra y dándole más énfasis a la fricción y a la ropa hasta las rodillas que a los pubis sobre el pasto. Amé la intuición, la forma de ver, de crecer, el nombre Cristina (Emma Suárez), la amé ¿Los mismos actores para las distintas generaciones en un film? Un salto en la visión del cine y la narración de historias visuales. 4 pies y los niños que juegan en vivo a ser syphon filter.